Penny Sudworth, una madre de 36 años adicta a las apuestas en los tragamonedas y el bingo fue descubierta robando más de 86 mil euros de la clínica que administraba. La mujer lloró arrepentida al ser conducida a su celda para comenzar su sentencia a un año de prisión.
De acuerdo a la información del sitio dailymail.co.uk, Sudworth desviaba el dinero hacia su cuenta y se otorgó a si misma un aumento de sueldo después de obsesionarse con las máquinas tragamonedas y el bingo, apostando y perdiendo un estimado de más de 500 euros por día.
Ella trabajaba como administradora en el Centro Médico Worsley Mesnes en la ciudad de Wigan, al noroeste de Inglaterra, siendo responsable de pagar las facturas, la paga de sueldos y la cuenta bancaria de la clínica. Para cuando sus robos fueron descubiertos, la clínica no era capaz de pagar sus cuentas y estaba enfrentando la amenaza de clausura.
La mujer adicta a los tragamonedas gastó algo del dinero en una casa de 227 mil euros en el barrio de Appley Bridge, la cual comparte con su marido y sus tres hijos. Según su página en el grupo de sitios de redes sociales "Friends Reunited", se jactó de que estaba "ascendiendo poco a poco en el escalafón laboral". Sin embargo, en realidad estaba secretamente desviando fondos de la clínica hacia sus bolsillos para cubrir deudas que eran el resultado de su adicción a los tragamonedas.
Sodworth dilapidó miles de euros al apostar en las máquinas tragamonedas y el bingo, en lo que había comenzado como un escape de las presiones del trabajo y se convirtió en lo que su propio abogado llamó "una maliciosa adicción". Más tarde se declaró culpable del robo de más de 86 mil euros en un período de más de 15 meses, aunque El Servicio Nacional de Salud cree que la pérdida total excedió los 103 mil euros.
William Swalwell, el abogado defensor, dijo que su cliente nunca había estado en problemas antes y que estaba genuinamente arrepentida. "Ella es obviamente muy querida en la comunidad y esto le ha traído una terrible vergüenza", comentó. "Como resultado del estrés, ella vio en las máquinas tragamonedas un escape, y luego las deudas se dispararon fuera de control. No se dio cuenta de cuánto dinero había tomado de la clínica y ahora mira hacia atrás y está verdaderamente horrorizada".